Querida princesa :
Han pasado ya ocho días desde que, por circunstancias, hemos dejado de hablar.Ahora solo lo hacemos por huecos que tienes en tu día a día.Huecos, pequeños huecos, de un par de minutos, dos o tres cada día.No sabes lo que desearía que en esos pequeños huecos me hicieras sentir realmente especial.Porque, princesa, he perdido esa sensación.La sensación de sentirme apreciado, querido, atendido, se han perdido.Pero tan solo tres palabras que salgan de tu boca pueden hacer que esas sensaciones vuelvan.Que al llamarme "nene" enloquezco.Que soy como un niño pequeño al que hay que mimar.Y que si no tiene sus mimos, se enfada y llora.La madurez me ha enseñado que ya no me tengo que enseñar.Las emociones han hecho que ese enfado se vuelva penumbra dentro de mi.Expulsada en lágrimas, gestos sin alegría, sin fuerzas.Palabras de mis labios que salen directas a una muerte delirante y desorientada, triste, sola, amargada...Que vaga sin rumbo por las cercanías de ti.Que tienes cada día encima , y por ende, te agradan.No voy a dejar de soltar cada una de mis palabras, ennegrecida una más que la anterior, al notar y extrañar tu presencia.Pero hasta la más profunda de las tristezas es la que me hace estar escribiéndote esto.La mayor de las desgracias que le pueda suceder a un muchacho enamorado, que pone en su amada toda la belleza, la ideología de su pensamiento, reflejada en el brillo de los ojos de la mujer por la que pierde el norte.Porque una historia que no acaba feliz, no tiene su final.A eso es a lo que me aferro , con todas las ganas que me quedan después de escribir cada letra.Para que veas que aun estando hundido, sumido en la faceta que jamás he conocido de mi, no te falte lo más mínimo de palabras cariñosas.Gestos tiernos, detalles destinados a agrandar esa sonrisa que, en ti, refleja la luz que desprenden tus ojos, vida mía. Esa luz, con energía, que me hace ver mucho más a través del cielo cada vez que observo tu carita fina.
Porque tienes la cara más hermosa de este mundo, princesa. Y vuelvo a repetirme...
Aun estando en lo más profundo de mi desgracia, sumido en la oscuridad de mi mente y en las medidas de mi cama, te estaré diciendo cosas hermosas. Las mejores que sepa decir. Para que no te falte de nada, mi vida.
Que pases de ser una princesa, a ser una reina.
La reina más pequeña de este mundo de locos, que cada día me decepciona un poco más.
Delirios de objetividad, es todo este pequeño texto.
Y esta es tu primera carta, vida mía. Espero que, aun no queriendo...o no sabiendo dar muy bien a la luz tu atención y preocupación por mí, sepas, de alguna forma u otra, saber hacer volver las sensaciones que están prácticamente perdidas.
Hazlas volver, vida mía. Quita de esta cara triste las lágrimas y haz aparecer una gran sonrisa.
Y estoy súper orgulloso de ti por tus resultados académicos.
Y por todos, en general, mi princesa.
Te quiero, un día más, más que a nada en este mundo.
@tunene.
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